ENTRADAS

ENTREVISTA CON COKE RIOBÓO, NOMINADO AL GOYA A MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN 2017 POR MADE IN SPAIN

📅18 enero 2017, 10:36

Nuestro siguiente entrevistado es Coke Riobóo, una de las voces más reivindicativas de la animación española de las últimas décadas. Ganador del Goya a mejor cortometraje de animación en 2007 por El viaje de Saïd, Made in Spain es su segunda nominación y con la que el autor se desmelena y refleja un sentido del humor irreverente. Con él charlamos desde su estudio sobre la autenticidad en el arte, la soledad del creador y lo placentero que ha sido descubrir un nuevo método de trabajo para su último cortometraje.

CARTEL-MADE-IN-SPAIN-GRANDELa entrevista comienza con Coke explicándonos sus inicios autodidactas y cómo descubrió el mundo de la animación por casualidad.

“Con 14 años me dio por tocar la batería y estuve viviendo de eso y de mi trabajo como técnico de teatro hasta los 30. De todas formas a mí siempre me había interesado mucho el mundo de la historieta, hasta el punto de que de pequeño quería ser dibujante de tebeos, porque mi padre era un gran coleccionista de cómics y prácticamente aprendí a leer con las historias de Tintín y Asterix. Así pues, cuando en el año 2000 me quedé un tiempo en paro como músico, me vi obligado a quedarme todo un verano en casa encerrado sin dinero y ahí fue cuando descubrí la animación con una cámara de vídeo Hi8 que me habían prestado.”

“Mis primeros experimentos eran cosas muy locas, como bolas de plastilina que perseguían cigarros, mientras aprendía a manejar todo aquello. Lo cierto es que me quedé tan fascinado con aquella experiencia tan mágica, que le propuse a mi primo Sergio Cata Riobóo, el único cineasta de formación de la familia, hacer un corto a medias llamado La tele espectadora. Era un corto bastante subido de tono, tan pornográfico que no me atrevo a enseñarlo hoy en día, pero que de lo guarro y loco que era comenzó a ganar muchísimos premios, y en un año consiguió como 6000 euros, más del dinero que lo que ganaba yo como músico en un año. Fue entonces cuando me planteé dedicarme a la animación de manera profesional y permanente.”

“Lo primero que me encargaron fue un videoclip para el grupo El Combolinga, y más tarde un formato de píldoras animadas para las primeras páginas web de Canal+, que funcionaban como una especie de juego de adivinar los títulos de las películas con plastilina. Tras estos trabajos me animé a hacer El viaje de Saïd, que era una idea que llevaba un tiempo dándole vueltas y me apetecía mucho. Ya por fin después del enorme éxito de este corto, y el premio Goya, fue cuando ya me pude dedicar de lleno a la animación.”

“La idea de Made in Spain surgió tras una visita a una tienda de trenes eléctricos que hay en Madrid llamada Bazar Matey y a la que voy con frecuencia. Allí descubrí una gran variedad de figuritas de metal de lo más variopinta y que incluían desde artistas flamencos y curas, a guardia civiles. Compré unas cuantas con la idea de hacer unas píldoras de animación de actualidad, que es un concepto que no casa nada bien, porque la animación lleva mucho tiempo y cuando la acabas, la noticia ya se ha quedado obsoleta.”

“En cualquier caso, mi primera prueba me demostró que podía terminar una pieza corta de unos 20 o 30 segundos en una noche. A partir de ahí fui creando pequeñas secuencias, con las que me planteé hacer una serie web, pero abandoné rápidamente esta idea porque exigía una disciplina de la que no me veía capaz. Poco antes de que salieran las subvenciones de la Comunidad de Madrid decidí juntar todas las piezas que tenía y construir una especie de corto, por lo que preparé muy rápido un guión, que luego sería la base del corto, y que se cambió solo en algunas partes, como el final. Ya con la subvención aprobada, comencé la producción del corto.”

“El corto costó entre 18.000 y 20.000 euros, de los cuales la subvención cubría solo 8.000 euros, y el resto del dinero sirvió para pagar la postproducción, las mezclas y la música. A diferencia de El ruido del mundo, que fueron cuatro años de trabajo, este cortometraje lo rodé en tan solo cuatro meses en un espacio en un chalet de Villaviciosa que me dejaron, más tres meses de postproducción, unos siete meses en total. Todo esto da una idea de la rapidez con la que trabajé.”

“A diferencia de un rodaje en equipo, en el que está todo cerrado y no puedes hacer cambios, trabajar solo a esta velocidad me permitía cambiar cualquier cosa a mi antojo, creando una animación muy espontánea y fresca. En El viaje de Saïd sufrí mucho por los problemas económicos y mi inexperiencia. Con El ruido del mundo empecé disfrutándolo mucho pero luego resultó muy complicado de acabar, porque me iba exigiendo un nivel de detalle cada vez mayor en cada secuencia, lo que al final se convirtió en una situación personal muy complicada. Esto hace de Made in Spain el corto en el que más he disfrutado trabajando de todos los que he hecho hasta ahora.”

“Una referencia clara para mí al hacer este corto fue la serie belga Pánico en la granja (Panique au village). Me encantaba ese surrealismo que tienen sus historias, y por eso estudié muy detenidamente tanto el ritmo como la forma que tienen de animar. De todas formas, yo trabajaba a una escala muy distinta, con figuras mucho más pequeñas que me obligaban a utilizar palillos y pinzas para poder moverlos. Sus movimientos son mucho más sutiles que en la serie, menos esperpénticos.”

Made in Spain 2 fest

“En algunos casos, también trabajé por sustitución, aprovechando que tenía diversos tipos de figuras, como en el caso de los guardia civiles, los nazarenos y la monja. En otros, como en el caso del rey Juan Carlos o el barrigón con la cerveza, utilizaba un tipo de animación más rígida que le iba muy bien al personaje y potenciaba el aspecto cómico de las situaciones. Cada muñeco me sugería un tipo de movimiento en función de su postura y su personalidad, lo cual me daba mucha libertad para animarlos, favoreciendo la espontaneidad y un tipo de animación muy fresca y rápida, que era la que yo buscaba. La única excepción a este método de trabajo fue la secuencia en la valla entre la virgen y el tótem africano. Para la virgen creé una figura en resina a partir de un molde de plastilina, mientras que el fetiche está construido con cartón pluma y un poliespán de alta densidad.”

“Muchos de los gags iban cambiando o me surgían sobre la marcha, con los muñecos ya frente a la cámara. De repente me daba cuenta de que si cambiaba algo, la secuencia iba a ser mucho más graciosa y encajaba mejor con los personajes. Esta forma tan maravillosa de trabajar tiene mucho que ver con mis experiencias con la música jazz y mi gusto por la improvisación, como en la secuencia de los dos guardias civiles besándose con la que comienza el corto. Surgió casi de casualidad y sin embargo funciona a la perfección porque me apetecía ser irreverente desde la primera escena, y esto marca el espíritu de lo que vas a ver. Si alguien ve la escena y no le gusta, ya puede levantarse e irse.”

“Por supuesto que esta irreverencia puede molestar a mucha gente, aunque yo creo que de todas formas el corto reparte a todos los lados y que la crítica política que pueda hacer es muy tontorrona y surrealista, sin intención de hacer mala sangre, a pesar de que haya gente a la que le ofenda ver un Cristo bailando o una monja rebelde huyendo a saltos. Es un humor mucho más blanco de lo que yo he hecho en el pasado, y a pesar de eso, creo que eso causó algunos tropezones del cortometraje al principio. Entiendo que haya algunos festivales españoles que no lo hayan seleccionado por temas de corrección política, y que hubiera incluso alguna pequeña polémica justo antes de la preselección del corto, aunque luego ha ido recuperando el ímpetu y haya ganado premios como el de la distribución de Madrid en Corto, lo cual garantiza que se vaya a distribuir de la mejor manera posible.”

“En cualquier caso, el cortometraje lo animé en principio yo solo, aunque luego he contado con ayuda en otras áreas, como en dirección de arte, la construcción de decorados, la fotografía y la postproducción, aparte el sonido y la banda sonora, en la que me ayudó mi amigo Fede Pájaro. Trabajo solo por varios motivos, pero sobre todo porque valoro mi libertad como creador para contar mis propias historias.”

“Lo que sí sé que no me interesa es hacer algo que imite a los grandes estudios norteamericanos como Pixar. Me parece fantástico que en España haya muchas empresas que hayan escogido este camino, porque es importante para hacer industria y formar profesionales, y entiendo que un productor que pone dos millones de euros no quiera arriesgarse con cosas que crea que no puedan funcionar, pero no creo que imitar sea el camino que mejor garantice el éxito de la animación española a medio y largo plazo. Recuerdo la presentación de un largometraje en el que uno de los responsables en seguida sacó a relucir que le habían dicho que la película parecía americana. Yo no veo ningún motivo de orgullo en esto, no me parece que presumir por perder tus raíces sea algo bueno cuando haces cultura. Me fastidia mucho que no se esté optando por buscar un lenguaje y una identidad propia, y que los nuevos profesionales tengan siempre la vista puesta en las cosas que se hacen fuera, creando una falsa apariencia de que el nivel máximo de calidad técnica y artística es el que otros establecen. Igual a Pixar le funciona, pero si tú imitas, puede ser que te salga mal.”

“Como ya te digo, esta falta de riesgo es comprensible en las grandes empresas, pero no tanto en los creadores independientes. Cada vez hay más gente que lo que quiere es ser Pixar, y esto es una cortapisa importante para la creatividad, porque la gente se siente con poca valentía para contar lo que les apetezca. Esto es muy diferente para los que trabajamos con muy poco presupuesto y lo hacemos por amor a la animación, sin pensar en el beneficio. En nuestro caso, el riesgo y las ganas de crear un estilo personal es mayor. Aún así, hay gente nueva muy potente como el equipo de Trimono, que están muy cercanos a mi onda y que hacen que me sienta algo más acompañado que hace algunos años. A pesar de todo, la situación para el animador independiente es bastante desoladora en nuestro país.”

coke_tecnicas

“A nivel de animación de autor e independiente, España siempre ha tenido un panorama complicado, sin una cultura de respeto hacia el artista como la hay en Francia o en otros países de Europa. Toda esta falta de respeto es la que yo siempre he sentido, que continuamente te cuestiona lo que haces y no te toma en serio. Es síntoma de una falta de arraigo y de consciencia hacia los artistas en España, cuando en realidad nuestra labor es importantísima para este país, ya que ayuda a crear patrimonio cultural español, una identidad que sirve para que nos reconozcan en el extranjero.”

“También sé que me aburre mucho repetirme, y como la variedad de técnicas dentro del stop motion es tan amplia, esto hace que mis cortometrajes sean de alguna forma tan diferentes en apariencia. Algunas veces la técnica me sugiere una historia, pero normalmente es al revés, primero me surge la historia y entonces me planteó de qué forma la quiero contar; siempre según lo que me resulte más fácil y me apetezca más en ese momento. Lo importante es que la técnica siempre esté al servicio de la historia. Por esa razón, en el futuro me planteo incluso explorar técnicas como el 2D, aunque como tengo muy poca base dibujando, no se me ocurren tantas ideas como en stop motion, donde éstas vienen solas y casi se solapan. De hecho, lo que más me apetece sería invertir todo el dinero del corto en una impresora 3D, con la que se me abriría un mundo posibilidades creativas ilimitadas para la segunda y tercera parte de Made in Spain.”

mad_in_xpain“Completar esta trilogía hispánica es algo que me apetece mucho. Ya tengo incluso los títulos: Mad in Xpain y Mars is Spain, y serán parodias basadas en las sagas Mad Max y Star Wars. He completado el guión de la segunda, además de algunos coches y personajes y te puedo contar que tendrá situaciones tan surrealistas como la lucha de todos estos personajes por el control de una teta gigante que simboliza el poder. Hay además un aspecto novedoso que me apetece mucho investigar en la segunda parte y es la integración de microcámaras en stop motion, para meterlas dentro de los coches y rodar secuencias de acción trepidante. Me gustaría poder empezar el rodaje entre marzo y abril de 2017 y estrenarla para septiembre u octubre, aunque aún no tengo claro si sería mejor rodar la segunda y tercera parte sin pausa, aprovechando que el estudio ya estaría montado.”

A punto de acabar la entrevista, hablamos brevemente sobre las posibilidades de obtener un segundo Goya y aquí Coke se siente bastante optimista, “aunque claro, con los premios nunca se puede saber. ¡Y más teniendo en cuenta el nivel de los otros cortos este año, especialmente Decorado, que creo que es un corto maravilloso! Pero sigo albergando una pequeña corazonada de que igual nos lo podemos llevar. Lo que pasa es que los que votan son los académicos de cine y ya sabemos que la mayor parte de ellos ni entiende ni les interesa la animación y muchas veces votan de oídas. Esto puede beneficiarnos o convertir el premio en una auténtica lotería. Como creador independiente, la verdad es que un segundo Goya sería un magnífico empujón para ayudarme a vivir menos apretado ahora y que pudieran salir nuevos trabajos y encargos. Y sobre todo el darse cuenta de que la caspa no lo invade todo y que un corto como éste aún tiene posibilidades de ganar en un país con tanta autocensura.”

Share this article: